La retención dentaria es una anomalía en el crecimiento dental que se caracteriza por la falta de erupción del diente por encima de la mucosa oral. Esto significa que el diente no llega a ocupar su posición normal en las arcadas gingivodentarias de la cavidad bucal. Esta condición puede afectar a cualquier parte de la boca, ya sea en el paladar, en la cara exterior de la arcada del maxilar o en la cara interior de la arcada del maxilar. Dependiendo de la posición que tome el diente, se utilizarán diferentes términos para describir la retención dentaria.

Tipos de retención dentaria
Existen tres tipos principales de retención dentaria:
- Diente incluido: se refiere a un diente que ha perdido la fuerza para erupcionar y, por lo tanto, permanece en el interior del maxilar sin haber perforado el techo óseo.
- Diente enclavado: es aquel que, habiendo perforado el techo óseo, permanece total o parcialmente bajo la mucosa oral después de haber perforado el saco pericoronario.
- Diente impactado: es aquel que, debido a una fuerza mecánica como el contacto con otro diente, no ha llegado a perforar el techo óseo.
Causas de la retención dentaria
La retención dentaria puede tener diferentes causas. Una de las más comunes es la falta de espacio para la correcta alineación de los dientes permanentes. Esto puede ocurrir debido a la presencia de dientes temporales que no se han caído a tiempo o que se han retenido durante demasiado tiempo. Otros factores que pueden contribuir a la retención dentaria incluyen traumatismos, herencia genética o una corona dental demasiado larga. En el caso de los terceros molares, también conocidos como muelas del juicio, la falta de espacio y una longitud excesiva de la corona son las causas más frecuentes de retención.
Además de estos factores, también se deben tener en cuenta otros posibles factores que podrían influir en la retención dentaria, como la presencia de dientes supernumerarios, historial de tumores y quistes, o la presencia de un diastema (espacio entre los dientes) sin indicación de extracción.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la retención dentaria se realiza mediante una radiografía panorámica llamada pantomografía. Esta radiografía permite visualizar los maxilares superior e inferior y la disposición de los dientes en una sola imagen.
Una vez diagnosticada la retención dentaria, el tratamiento dependerá de la funcionalidad del diente. En la mayoría de los casos, se recomienda un tratamiento combinado de cirugía y ortodoncia para guiar el diente hacia su ubicación correcta. Este tratamiento es muy común en la práctica de los cirujanos bucodentales debido a la alta frecuencia de la retención dentaria y las patologías asociadas que puede causar, como caries, quistes, reabsorciones, dolor e inflamación de los ganglios linfáticos.
La retención dentaria es una condición en la que el diente no logra erupcionar correctamente y permanece por debajo de la mucosa oral. Puede ser causada por diversos factores, como la falta de espacio, la retención prolongada de los dientes temporales, traumatismos o herencia genética. El diagnóstico se realiza mediante radiografías y el tratamiento generalmente implica cirugía y ortodoncia. Si se deja sin tratar, la retención dentaria puede llevar a complicaciones dentales y bucales. Por lo tanto, es importante buscar atención odontológica para abordar este problema.
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