En los últimos años, los investigadores han descubierto la presencia de pequeñas partículas de plástico en lugares inesperados, desde el Everest hasta las heces humanas. Además, estudios han revelado que los microplásticos llegan al intestino a través de los alimentos y bebidas que consumimos diariamente.
Un estudio reciente realizado por la Universidad de Newcastle sugiere que a nivel mundial, ingerimos un promedio de 5 gramos de plástico cada semana, lo cual equivale al tamaño de una tarjeta de crédito.
Descubrimiento de microplásticos en la sangre humana
Un estudio holandés dirigido por las investigadoras Heather Leslie y Marja Lamoree de la Universidad Libre de Ámsterdam ha encontrado por primera vez trozos de plástico en la sangre humana. Estas partículas de plástico, de 5 milímetros o menos, provienen del entorno en el que vivimos y son absorbidas por nuestro torrente sanguíneo.
En el estudio, se analizó la sangre de 22 donantes anónimos, de los cuales 17 presentaron cinco tipos diferentes de polímeros, los componentes básicos del plástico. En promedio, se encontró una concentración de 1,6 microgramos de partículas de plástico por mililitro de sangre.
Los plásticos más comunes encontrados en las muestras de sangre fueron el tereftalato de polietileno (PET), el polietileno y los polímeros de estireno, seguidos del polimetilmetacrilato. Estos tipos de plástico se encuentran en productos de uso cotidiano como botellas de plástico, bolsas de la compra, envases de alimentos y cubiertos desechables.
Cómo llega el plástico a la sangre
Existen varias vías potenciales de exposición por las cuales los microplásticos pueden ingresar a nuestro organismo. Estas incluyen la ingestión de alimentos y bebidas contaminados, la inhalación de partículas ultrafinas de plástico y la posible absorción a través de la piel dañada. Además, los microplásticos también pueden ser transportados a través de fármacos administrados a través de la barrera hematoencefálica.
Es importante destacar que las concentraciones de partículas de plástico reportadas en el estudio son el resultado de todas las posibles rutas de exposición, incluyendo el aire, el agua, los alimentos y los productos de cuidado personal.
Implicaciones para la salud pública
Aunque aún se desconoce el impacto exacto de la presencia de microplásticos en la sangre humana, es evidente que esto puede ser un problema grave para la salud pública. Los microplásticos pueden tener efectos negativos en nuestro organismo y se requiere más investigación para comprender completamente las consecuencias.
Los estudios han demostrado que hay presencia de microplásticos en la sangre humana, provenientes del entorno en el que vivimos. Estos microplásticos pueden ingresar a nuestro organismo a través de la ingestión de alimentos y bebidas contaminados, la inhalación de partículas de plástico y posiblemente a través de la piel dañada. Aunque no se conoce el impacto exacto en la salud, es importante tomar medidas para reducir nuestra exposición al plástico y promover prácticas más sostenibles en el manejo de residuos plásticos.
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