Los microplásticos se han convertido en un tema de preocupación mundial debido a su presencia en diversos entornos, incluyendo el agua potable. Estas pequeñas partículas de plástico, que miden menos de 5 milímetros de longitud, pueden ser primarias o secundarias. Las primeras son introducidas intencionalmente en productos de consumo, como los detergentes y productos de cuidado personal que contienen microesferas de plástico. Las segundas se generan a partir de la descomposición y fragmentación de objetos de plástico más grandes, como botellas y bolsas, debido a factores ambientales.

Fuentes de microplásticos en el agua
Los microplásticos pueden llegar al agua potable a través de diferentes vías. Las principales fuentes identificadas en ríos y mares son:
- Textiles sintéticos: Cada vez que lavamos prendas de poliéster u otros textiles sintéticos, se liberan pequeñas partículas que terminan en los desagües y, eventualmente, en el agua.
- Desgaste de neumáticos: Las partículas de plástico que se desprenden de los neumáticos de los coches se acumulan en las carreteras y son arrastradas por la lluvia hacia los desagües y cursos de agua naturales.
- Polvo urbano: El polvo en las ciudades contiene partículas de plástico provenientes de la abrasión de objetos como suelas sintéticas de calzado, utensilios de cocina, céspedes artificiales, revestimientos de edificios y puertos deportivos, actividades de construcción y descomposición de basura plástica en vertederos.
- Otras fuentes: Pinturas utilizadas en la señalización de calles, pintura de coches y barcos, productos de limpieza y belleza, así como los pellets de plástico utilizados en la industria, también contribuyen a la presencia de microplásticos en los océanos.
Además de estas fuentes, los microplásticos también son transportados por el viento. Estudios han demostrado que caen del cielo en lugares remotos, como los Pirineos en el sur de Francia, a una distancia considerable de las áreas urbanas.
Presencia de microplásticos en el agua potable
Aunque las estaciones de tratamiento de agua están diseñadas para eliminar contaminantes, no todas están equipadas para filtrar microplásticos. Estas partículas, debido a su tamaño diminuto, pueden pasar a través de los sistemas de filtrado y terminar en los cuerpos de agua de donde se extrae el agua potable.
Otra fuente de microplásticos en el agua es el proceso de envasado del agua embotellada. Estudios han demostrado que el propio polietileno de las botellas de plástico (PET) puede liberar microplásticos al agua durante el proceso de envasado. Esto ha llevado a que se encuentren partículas de microplásticos en el 83% de las muestras de agua embotellada analizadas en todo el entorno.
A pesar de la presencia de microplásticos en el agua potable, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que, en los niveles actuales, no representan un riesgo para la salud. Sin embargo, se recomienda seguir monitoreando la presencia de microplásticos, especialmente las partículas más pequeñas, ya que aún hay incertidumbre sobre sus posibles impactos en la salud.
En estudios realizados en ciudades españolas, se encontraron microplásticos en el agua del grifo, aunque en cantidades muy pequeñas. A pesar de que el riesgo es actualmente reducido al consumir agua del grifo, es importante tomar medidas para limitar la exposición a los microplásticos en el agua potable.
Cómo filtrar el agua en casa para eliminar microplásticos
Existen diferentes tecnologías de filtración disponibles en el mercado para eliminar microplásticos del agua potable. Al elegir un filtro de agua para el hogar, es importante considerar varios factores:
- Tamaño de poro: Para asegurar la eliminación efectiva de microplásticos, el filtro debe tener un tamaño de poro lo suficientemente pequeño. Los filtros con un tamaño de poro de un micrómetro o menos son generalmente eficaces para eliminar la mayoría de los microplásticos.
- Tecnología de filtración: Existen diferentes tecnologías de filtración, como la filtración mecánica, la filtración por ósmosis inversa, los filtros de carbón activado y los filtros de fibra hueca o ultrafiltración. Cada una de estas tecnologías tiene sus propias ventajas y capacidades de eliminación de microplásticos.
La mayoría de los sistemas de filtrado caseros constan de dos o tres etapas de filtrado. En la primera etapa, se eliminan las impurezas por métodos mecánicos de filtrado. Luego, el agua pasa por cartuchos de carbón activado o resina de intercambio iónico, que atrapan metales pesados, bacterias e impurezas químicas.
Tener en cuenta que los filtros mecánicos deben cambiarse con regularidad, generalmente cada uno o cuatro meses, dependiendo de la calidad del agua entrante. Los filtros de carbón activado se deben reemplazar aproximadamente una vez al año, mientras que los filtros de ósmosis inversa pueden durar hasta 10 años.
Si bien filtrar el agua en casa puede ayudar a eliminar microplásticos, es importante recordar que existen otras fuentes de exposición, como el aire y los alimentos contaminados. Sin embargo, filtrar el agua potable es una forma de limitar la exposición a estas partículas y contribuir a la protección del medio ambiente.
Consultas habituales
¿Es seguro beber agua del grifo con microplásticos?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la presencia de microplásticos en el agua potable no parece suponer un riesgo para la salud en los niveles actuales. Sin embargo, se recomienda seguir monitoreando la presencia de microplásticos, especialmente las partículas más pequeñas, para evaluar cualquier posible impacto en la salud.
¿Cuál es la mejor tecnología de filtración para eliminar microplásticos del agua?
No hay una única tecnología de filtración que sea la mejor para eliminar microplásticos del agua potable. Sin embargo, los filtros que tienen un tamaño de poro de un micrómetro o menos y utilizan tecnologías como la ósmosis inversa, la ultrafiltración y la filtración por carbón activado pueden ser efectivos en la eliminación de microplásticos.
¿Qué otros pasos se pueden tomar para reducir la exposición a microplásticos?
Además de filtrar el agua potable, se pueden tomar otras medidas para reducir la exposición a microplásticos. Estas incluyen reducir el uso de plásticos de un solo uso, como bolsas y botellas, optar por productos naturales y biodegradables en lugar de productos que contengan microplásticos, y promover la conciencia sobre la importancia de reciclar y gestionar adecuadamente los desechos de plástico.
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