La pintura es una forma de expresión artística que ha existido desde tiempos remotos. A lo largo de la historia, se han desarrollado diferentes tipos de pintura, cada uno con sus propias características y propósitos. Dos de los tipos más populares son la tempera y el acrílico. A primera vista, pueden parecer similares, pero en realidad son bastante diferentes. En este artículo, exploraremos las diferencias entre la tempera y el acrílico, y veremos si realmente son lo mismo.

Qué es la tempera
La tempera, también conocida como gouache o guache, es un tipo de pintura a base de agua. Se caracteriza por su opacidad y su capacidad para producir colores intensos. A diferencia de la acuarela, la tempera tiene una mayor concentración de pigmento, lo que le da su opacidad. Esto significa que los colores de la tempera son más vibrantes y densos que los de la acuarela.
La tempera se seca rápidamente y es soluble en agua incluso después de secarse. Esto significa que se puede hacer modificaciones en una pintura de tempera una vez que esté seca, simplemente aplicando un pincel ligeramente humedecido. La tempera se puede aplicar sobre diferentes superficies, como papel acuarela, cartón o madera.
Qué es el acrílico
El acrílico es otro tipo de pintura a base de agua, pero a diferencia de la tempera, es mucho más versátil y duradero. El acrílico se seca rápidamente y forma una capa resistente al agua y a los rayos UV una vez que está seco. Esto hace que el acrílico sea ideal para pintar en diferentes superficies, como lienzo, madera, metal y plástico.
El acrílico tiene una mayor transparencia que la tempera, lo que significa que se pueden lograr efectos de capas y transparencias en una pintura de acrílico. Además, el acrílico se puede diluir con agua para lograr diferentes efectos, desde una apariencia de acuarela hasta una consistencia más densa similar a la pintura al óleo.
Diferencias entre la tempera y el acrílico
Aunque tanto la tempera como el acrílico son pinturas a base de agua, hay algunas diferencias clave entre ellas:
- Opacidad: La tempera es opaca, mientras que el acrílico puede ser transparente o translúcido dependiendo de la cantidad de agua utilizada.
- Secado: La tempera se seca rápidamente, pero sigue siendo soluble en agua incluso después de secarse. El acrílico se seca rápidamente y forma una capa resistente al agua una vez que está seco.
- Flexibilidad: La tempera sigue siendo soluble en agua incluso después de secarse, lo que permite hacer modificaciones en una pintura. El acrílico se vuelve permanente una vez que está seco y no se puede modificar fácilmente.
- Superficies: La tempera se puede aplicar sobre papel acuarela, cartón o madera. El acrílico se puede aplicar sobre una amplia variedad de superficies, como lienzo, madera, metal y plástico.
Aunque la tempera y el acrílico son pinturas a base de agua, son diferentes en términos de opacidad, secado, flexibilidad y superficies de aplicación. La tempera es opaca y sigue siendo soluble en agua incluso después de secarse, lo que permite hacer modificaciones en una pintura. El acrílico, por otro lado, puede ser transparente o translúcido, se seca rápidamente y forma una capa resistente al agua una vez que está seco. Además, el acrílico se puede aplicar sobre una amplia variedad de superficies.
La tempera y el acrílico no son lo mismo. Cada uno tiene sus propias características y propósitos, y tener en cuenta estas diferencias al elegir el tipo de pintura que se utilizará en un proyecto artístico.
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